Ammán conocido anteriormente en Occidente como Filadelfia por influencia grecorromana, es la capital del Reino Hachemita de Jordania además de ser el centro comercial, industrial y administrativo del reino. Su población supera por poco las cuatro millones de habitantes, siendo el 40 por ciento aproximadamente de la población del país. Es una de las ciudades árabes más liberales y occidentalizadas. Aunque la verdad es que quitando
el "zoco del centro" (muy lejos de la idea que tenemos de zoco), la
ciudadela, el teatro romano y las mezquitas de "Al Hussein" y del "Rey Abdalá I", no tiene mucho más que ver.
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| iglesia copta nuestra Señora junto mezquita azul |
En la ciudad de Ammán conviven nuevos barrios modernos en nuevas urbanizaciones al Oeste de la ciudad (como bien nos enseña y explica nuestro guía) con el tradicional estilo árabe desordenado y el "zoco del centro". La sensación de seguridad en Ammán es total y pasear por sus calles resulta muy tranquilo.
La "ciudadela romana" y el "teatro romano" son posiblemente lo más destacado de esta gran ciudad. La "ciudadela" alberga los restos romanos, bizantinos e islámicos omeyas. El teatro romano es la pieza mejor conservada de la antigua ciudad romana de "Filadelfia" sobre la que creció la actual Ammán. Fue construido en el siglo II con capacidad para 5000 personas.
Mezquita del Rey Abdalá I
Tras la llegada a Jordania y pasar la primera noche en la ciudad de Ammán, nos levantamos temprano y decidimos ir a visitar la Mezquita del Rey Abdalá I. Toma el nombre del Rey Abdalá I y fue construida entre 1982 y 1989, situada en la colina Jebel al-Weibdeh en la parte occidental de la capital jordana es sin duda uno de los símbolos de la ciudad. Como curiosidad hay que destacar que justo enfrente de la mezquita nos encontramos con la iglesia patriarcal copta ortodoxa de Nuestra Señora. Ya que en Jordania hay una convivencia total entre ambas religiones y sin ningún tipo de problema. Está coronada por una cúpula cubierta con magníficos mosaicos azules y posee una capacidad de hasta 3.000 personas, posee dos cúpulas más pequeñas y dos minaretes de arquitectura futurista. Es lo primero que vemos al llegar, su enorme cúpula con su color azul celeste...


Esta bella mezquita se construyó hace 30 años y su imponente cúpula de color azul, hace que también se la reconozca con el nombre popular de Mezquita azul. Bajo su hermosa cúpula azul, nos vamos a encontrar con una enorme sala para la "oración". Pero dicha sala no se encuentra en la nave central sostenida por columnas, por lo que está mezquita recuerda a la "Cúpula de la Roca" en "Jerusalén".
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| Con la túnica que nos dan para entrar a visitar la Mezquita |
Dentro de todo el amplio complejo que hay dentro de la Mezquita del Rey Abdalá I nos vamos a encontrar con un museo para la historia y religión islámica. Lo mejor es que esta, es la única mezquita que hay en Ammán que se puede visitar sin que seas musulmán. Para entrar hay que acceder por una puerta que te obliga a recorrer una serie de tiendas. Allí te dan una túnica que te tienes que poner, porque al entrar hay que cubrirse las piernas, brazos y cabeza, en el caso de las mujeres y las piernas, en caso de los hombres. Nos colocamos las túnicas que nos han dado para la visita y, pasamos a su interior, pagando 2 dinar jordanos por persona (2,40 euros).
Mezquita Al-Hussein

Después vamos a ir dando un paseo hasta la Mezquita Al-Hussein. Las calles del centro de "Ammán" son muy bulliciosas y con demasiado tráfico, pero digo, para que quede lo suficientemente claro, que durante todo el recorrido, no tuvimos ninguna sensación de inseguridad. Ubicada en el centro de Ammán. Es una de las mezquitas más antiguas de la ciudad, y uno de los principales puntos de referencia del centro de la ciudad.
Esta Mezquita, ocupa el sitio de un antiguo edificio que fue construido originalmente como una mezquita Omari durante el califato omeya en el siglo VII D.C, que a su vez estaba en el sitio correspondiente de una basílica bizantina más antigua. La mezquita original fue demolida por órdenes de Abdullah I en 1924, y fue reconstruida y renombrada en honor a su padre Sharif Hussein bin Ali. Esta Mezquita Al- Hussein fue uno de los primeros edificios nuevos construidos después de la constitución en el año 1921 del "Emirato de Transjordania". El Palacio Raghadan y una pequeña prisión también se completaron casi al mismo tiempo.
Ninfeo
A unos 5 minutos desde la plaza de la Mezquita Al-Hussein llegamos al Ninfeo, no tiene pérdida. Solo tendrás que andar en línea recta por la calle Al-Hashemi hasta que veas unas ruinas. En ese punto tendrás que girar a la izquierda hasta que te topes con la entrada las antiguas fuentes públicas romanas. Se dedicaba a las ninfas (deidades mitológicas de las aguas) y servía como lugar de reunión social y símbolo de la prosperidad en esta gran ciudad. La parte inferior se apoya sobre unos cimientos con bóvedas de cañón y la planta superior constaba de tres grandes ábsides de unos 12 metros de altura, decorados con dos filas de nichos con estatuas. El lugar está restaurado, aunque te puede dar la impresión de que está un poco descuidado y abandonado.

En su época de esplendor, estuvo muy bellamente adornada, poseía varias tallas de piedra, estatuas, mosaicos y una gran galería con columnas, todas son corintias. A pesar del tamaño, este "NINFEO", fue en su época de esplendor, la fuente pública más importante de Filadelfia. Se abastecía del arroyo Seil Amán (hoy seco) y contaba con una gran piscina pública. Los ábsides perdieron sus semicúpulas tras los grandes terremotos del siglo VII D. C. Al igual que el gran "Teatro romano", se cree que data del Siglo II y con el paso del tiempo cayó en el olvido hasta prácticamente este siglo, cuando se llevaron a cabo trabajos de restauración. Las obras terminaron no hace mucho, en 2018.

Poder acceder al recinto puede ser una cuestión de suerte. ¿Por qué? Porque el Ninfeo no tiene en sí un horario fijo, por eso puede que parezca que está cerrado. No, está vigilado por un guarda que, si da la casualidad de que te ve asomándote, te dejará pasar. Al menos, es lo que nos pasó a nosotros.
Lo bueno es que tendrás este lugar que visitar en Ammán para ti solo. Además, el mismo guarda que nos abrió el recinto a nosotros, en ocasiones nos hace hasta un poco de guía con explicaciones sobre las ruinas que estás viendo. Lo pudimos recorrer sin prisa, admirando bien todos sus detalles y, fue una gozada. Tras terminar de disfrutar la visita al pequeño pero bello rincón con historia de la capital, le dimos al vigilante una pequeña propina por lo bien que nos trató.

No es que sea una cosa obligatoria, pero te recomendamos que lo hagas, por su gran amabilidad y cortesía. Nosotros éramos dos y le dejamos 5 euros. Él no te va a pedir más ni te pondrá ninguna tipo de queja.
Mercados tradicionales
La "Mezquita de Al-Hussein" se encuentra cerca de varios mercados y, como esta a su vez, se encuentra cerca del Ninfeo, decidimos visitar los mercados tradicionales. La visita al mercado
tradicional, es un lugar de visita obligatoria, si quieres
empaparte de la Cultura del lugar. El "mercado", es sin duda, el mejor lugar para poder observar a
sus ciudadanos en el día a día, mientras realizan sus compras rutinarias, o
haciendo un descanso en su jornada laboral para saciar el apetito,
de esta forma, descubrimos cómo es la gente del lugar y cómo se
relacionan. Los mercados, son imprescindibles para conocer el día a
día de su gente, comprobando su gran hospitalidad. Un paseo por el centro de la ciudad, recorriendo los mercados tradicionales con su gran variedad en frutas y verduras, te llevará a un lugar con infinidad de aromas y sabores...
Habibah, la pastelería más conocida de Amman

Para conocer la Cultura de un país, lo mejor es probar sus platos típicos. Observar los ingredientes, su preparación, su
emplatado y como se come. Por eso, decidimos visitar la pequeña pastelería original "Habibah" de la ciudad de Ammán. Fue todo un acierto, y una gran recomendación de aquellos viajeros que habían estado antes en Ammán. "Habibah" es el gran templo del dulce y, se encuentra en pleno centro de la ciudad de Ammán. Está en una calle central llena de comercios y frente al Teatro romano. Su especialidad es el Kunafa o kanafe. Postre árabe, que consiste en una especie de jugoso pastel relleno con
queso horneado y, luego bañado en almíbar aromatizado y decorado con pistachos triturados. Sus pastelitos de hojaldre con miel y con frutos secos destacan por su calidad y sabor, se suelen compran para llevar a la familia y amigos.
* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la Wikipedia y de las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).







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